No obstante no podemos hablar de verdadera
conservación hasta que no se empieza a utilizar la sal. Los
primeros datos que tenemos sobre su uso son de 3.000 años antes
de J.C., en el reino de Simer, en que las carnes y los pescados sazonados,
eran ya artículos de comercio y también tenemos constancia
a Babilónico. En aquellos tiempos la sal era un producto relativamente
costoso, y se consumía en grandes cantidades en sus lugares
de procedencia. Los judíos la obtenían del Mar Rojo
y los
egipcios(*) del desierto.
En la Roma imperial existía un intenso
comercio entre ciudades de mar y los pueblos de montaña. Los
romanos intercambiaban productos típicamente mediterráneos:
sal, aceite, vino, vinagre, maíz entero, pescado salado…
para carne curado y/o salada de todo tipo: cabra, oveja, vaca, cerdos…
Nada hace pensar, pero, que los montañeros conocieran la técnica
de los embutidos ni que la aprendieran de los romanos, se limitaban
a salar la carne, hacer jamones, pancetas y carnes saladas y secas.
De estas “rutas de la sal”
la que nos es más cercana es la Via Anna, desde Empuries hacía
Besalú y Castellfollit de la Roca y llegando al Ripollés
se ramificaba, dirigiéndote a la Vall de Ribes hasta la Cerdanya,
pasando por la collada de Toses, o bien por Coll d’Ares hasta
Vallespir.
Las referencias que tenemos de la edad
media son bastante incompletas, pero con la llegada de la época
del los grandes descubrimientos(*) se produjo un resurgimiento
de los condimentos.
En el siglo XV todo el ganado excepto los
cerdos se criaba fuera de las ciudades, se mataba en salas de despiece
y se vendía en las carnicerías. En cambio el cerdo se
continuaba criando en las villas, se mataba en las calles y el embutido
se elaboraba en la familia(*).
Esta costumbre desaparecida en las zonas urbanas, todavía perdura
en algunas masías.
El desarrollo moderno de la preparación
de productos cárnicos no empieza hasta mediados del siglo XIX
y esta íntimamente atado, a la entonces creciente industrialización,
con la liberación del comercio(*)
y la libre circulación de mercancías.
J. SALA RIERA, S.A. Con más de 150
años de historia es de las empresas cárnicas más
antiguas del país.